El máximo encargado de la organización del Mundial de Fútbol de Sudáfrica, Danny Jordaan, declaró que está “evaluando las quejas” que está recibiendo de parte de periodistas y aficionados sobre las “trompetas".
Consultado por la posibilidad de que se impida a los aficionados entrar en los estadios con esos implementos, Jordaan contestó: "Si hay razones para hacerlo, se hará". “Prefiero los cantos”, agregó.
Todos los partidos del mundial van acompañados por un permanente zumbido de trompetas, capaces de emitir un ruido de hasta 130 decibeles.
Crece la avalancha mundial de críticas. Los medios, muchos aficionados y los jugadores extranjeros, critican el ruido de los instrumentos, cuyo sonido consideran infernal.
"Son insoportables, no paran nunca", subrayó Darren, aficionado australiano de 28 años. "Tal vez sea el punto de vista de un extranjero, pero es demasiado. Ví el Uruguay-Francia en un bar y no pararon. Deberían cantar", agregó.
"¡Nos están destrozando los nervios!", se quejaba este sábado el periódico alemán Bild refiriéndose a las famosas trompetas de plástico.
El diario español As afirmó en un artículo que las trompetas son la prueba de que el ser humano tiende a hacerse la "vida imposible". En Italia, La Repubblica reveló con humor la solución del seleccionador danés Morten Olsen: apagar la prótesis auditiva. Mientras, en el Internet se organizó una página web contra los molestos instrumentos.
Algunos foristas han rechazado el argumento de Joseph Blatter, según el cual hay que respetar la trompeta porque es parte de la cultura sudafricana y han documentado que éstas llegaron al continente hace unos diez años como producto barato de fabricación china.
Danny Jordaan, responsable de organización del Mundial, ha sugerido que podrían prohibirse las vuvuzelas dentro de los estadios debido a las quejas de los periodistas y aficionados.
Preguntado sobre su prohibición, Jordaan señaló: “Estamos valorando la situación, ya que dijimos que tomaríamos medidas si resultaban molestas”.
Una declaración de intenciones que se produce tan sólo un día después de que el capitán francés, Patrick Evra, culpara a las vuvuzelas del pobre rendimiento de su selección ante Uruguay, al señalar que durante la previa no pudieron dormir dado que las trompetas “comenzaron a sonar a las seis de la mañana y en el campo era imposible oír a los compañeros”.
De igual modo, Jordaan reconoció que entendía las quejas de los aficionados ya que su sonido puede ser “irritante” para algunas personas, aunque aseguraba estar haciendo todo lo posible para minimizar su impacto, como “evitar su uso durante los himnos nacionales”.
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