La British Petroleum (BP) comenzó a llevar a cabo este martes una nueva acción para contener el derrame petrolero en el Golfo de México luego de cuatro intentos fallidos por detener el vertido ocasionado por el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon el pasado 22 de abril.
La nueva estrategia que plantea la compañía petrolera consiste en cerrar la tubería conectada a la parte superior del sistema de prevención de explosiones (BOP), un conjunto de válvulas que debieron haber sellado el pozo cuando se produjo la explosión pero que falló en el momento de la tragedia.
Luego de realizada la maniobra, la BP colocará una cúpula sobre el BOP que se encargará de recolectar le crudo para luego trasladarlo a una embarcación.
Ante esta nueva solución de la BP, el Gobierno de Estados Unidos y la propia compañía petrolera consideraron este martes que la propuesta era muy arriesgada puesto que incrementaría temporalmente la salida del crudo, hasta en un 20 por ciento.
Esta nueva acción se llevará a cabo en el día 43 del derrame petrolero y después que la transnacional admitiera el fracaso del procedimiento conocido como Top Kill que consistía en el taponamiento del pozo a través de la inyección de flujos pesados.
Debido a la magnitud de la tragedia que ha causado uno de los mayores desastres ecológicos de la historia, el fiscal general de EE.UU, Eric Holder, declaró este martes que el Gobierno realizaría una investigación para determinar si los responsables del hecho infringieron la ley, y enfatizó que no descansaría hasta que se hubiese hecho justicia.
"Aplicaremos todo el peso de la ley a cualquiera que haya violado la legislación", expresó Holder a la prensa local.
El fiscal general sostuvo estas declaraciones luego de una reunión con los fiscales de Luisiana, Alabama y Misisipi (todos al sur), para discutir sobre la posible presentación de demandas.
En este sentido, el fiscal general de Luisiana, Buddy Caldwell, declaró que los 25 millones de dólares que BP le proporcionó al Estado para apoyarlo con el derrame, lo utilizarán para preparar una demanda contra la compañía.
Caldwell no mencionó quién sería el imputado en la demanda pero todo parece indicar que será BP, en vista de que ellos operaban la plataforma.
Por su parte, el presidente, Barack Obama, aseguró que si se llegara a demostrar que las leyes de la nación fueron violadas, se llevaría a los responsables ante la justicia y que si las leyes actuales no fueran suficientes para afrontar el desastre éstas se cambiarían y endurecerían.
El mandatario estadounidense hizo estas afirmaciones en un encuentro que tuvo en la Rosaleda de la Casa Blanca con una comisión independiente que investiga los hechos.
Obama dio todo su apoyo a la comisión para que se esclarezcan los hechos "nos lleve eso a donde nos lleve", dijo.
En relación con la nueva estrategia desarrollada por la multinacional petrolera, el comandante de la Guardia Costera de EE.UU., Thad Allen, indicó que los esfuerzos de ahora en adelante se pondrían en tratar de contener el derrame luego del fracaso por taponarlo.
Agregó que si el plan tuviera éxito se necesitarían por lo menos tres días para bombear el carburante a la superficie.
Aparte del riesgo de que aumente momentáneamente el derrame de petróleo, también existe la amenaza de la temporada de huracanes en la zona, que se inició este martes.
La asesora en temas energéticos de la Casa Blanca, Carol Browner, afirmó sobre esto que el escenario era preocupante puesto que si un huracán golpea la zona, los barcos que trabajan en el proyecto deberán abandonarla.
"Hoy comienza la temporada de huracanes y nos han dicho que va a ser activa", indicó.
Browner agregó que se están haciendo todos los preparativos para solucionar cualquier eventualidad y dar a poyo a las comunidades.
"Esperamos lo mejor pero nos estamos preparando para lo peor, trabajando con los gobernadores y las comunidades para darles lo que necesitan para proteger la costa y restaurar las zonas impactadas", afirmó.
La plataforma petrolera Deepwater Horizon, ubicada en el Golfo de México, perteneciente a la compañía suiza Transocean y arrendada por BP se hundió el pasado 22 de abril, dos días después de haber explotado, y ocasionó el peor derrame petrolero jamás visto, con cinco mil barriles de crudo diarios que van al mar.
La BP ha intentado varias estrategias, sin éxito, para solucionar el problema del vertido del hidrocarburo.
Algunas semanas después de producido el derrame, la multinacional petrolera intentó desafortunadamente, en dos ocasiones, parar la salida de petróleo a través de la disposición de dos contenedores en forma de campana sobre el lugar de la fuga, lo cual logró frenar el escape por un tiempo.
Luego de que fracasaran esto dos intentos, se inició la inyección de lodo y cemento en el pozo, algo que nunca se había probado a una profundidad de más de mil 50 metros. Ésta no tuvo éxito.
British Petroleum (BP) intentará una vez más detener el vertido de petróleo en el golfo de México. Si la operación de contención funciona, al menos parte del crudo podría ser conducido a través de una tubería hacia la superficie. El último intento para detener el escape -la operación Top Kill- no sólo ha fracasado, sino que ha aumentado el tamaño de la mancha en comparación con los días anteriores.
Esta vez los ingenieros van a despejar la parte alta del conducto de donde sale el petróleo e instalar una válvula allí, lo que permitirá achicar el hidrocarburo. No obstante, BP tampoco garantiza que este método vaya a tener éxito.
El derrame, que empezó el 20 de abril con el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon, es el mayor desastre ecológico que ha afectado a Estados Unidos. Se calcula que ahora se derraman en el Golfo de México de 12.000 a 19.000 barriles de petróleo diarios. Los daños ocasionados por la contaminación en la región podrían alcanzar unos 20.000 millones de dólares. BP ya ha desembolsado unos 1.000 millones de dólares para mitigar las consecuencias de la catástrofe.
Además, los trabajos se ven amenazados por la temporada de huracanes en el Océano Atlántico, que comenzó el 1 de junio. El viento y el oleaje podrían llevar el crudo tierra adentro, contaminando estuarios y marismas, y dificultar las operaciones de limpieza, en las que actualmente participan más de 20.000 personas y 1.700 barcos.


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